domingo, 15 de marzo de 2015

LAS 30 PREGUNTA DE FRANCISCO

Por: Jefferson Valdivia

Hace algunos días leí un articulo que me pareció interesante y novedoso. Este artículo trataba sobre las preguntas que el actual líder de la Iglesia Católica sugería para llevar a cabo una buena confesión. El título me parece llamativo, por lo que no dudé en sumergirme por varios minutos a leer aquellas 30 preguntas, que en realidad eran más sólo que cada pregunta sugería algunas más, y me puse a meditar por un momento.

Tal como sugería el argentino, las preguntas en confesión no deberían ser tan incómodas ni parecerse a un “interrogatorio molesto e invasivo” como lo describe el artículo (Artículo del 12 de marzo del 2015, El Comercio).

Las preguntas eran generales, divididas en 3 secciones que trataban sobre la relación con Dios, sobre la relación con el prójimo y sobre la relación con uno mismo. Me pareció una buena idea regresar a escribir con mis respuestas a estas 30 preguntas, que si bien es cierto no cumple con el “tratamiento protocolar” que los católicos proponen para una “buena confesión”, pero que son de naturaleza general por lo que a modo de auto evaluación, me parece una buena manera de desfogarse.

domingo, 1 de febrero de 2015

ME GUSTA- NO ME GUSTA

Por Jefferson Valdivia

Me gusta leer cuando tengo algún tiempo libre, porque me maravilla la manera en que otros construyen otra historia, te meten en ella, se apoderan de tu mente y te desprenden por momentos de la realidad.  Me gusta leer a Bayly cuando estoy aburrido, porque a pesar de no ser literatura, igual me entretiene, me gusta leer a Dan Brown cuando quiero pensar diferente al resto, porque siempre he querido pensar diferente,  me gusta leer a Cornejo cuando quiero motivarme, porque a veces necesito motivación.

No me gusta leer lo que yo escribo, porque al igual que leer, sólo lo hago cuando tengo ganas de hacerlo y sólo por diversión. Porque me permito ser cualquier persona y adoptar cualquier personalidad. Sólo lo publico porque hay algunas personas por ahí que disfrutan lo que yo disfruto.

domingo, 9 de noviembre de 2014

LA TRISTE REALIDAD DE LAS ELECCIONES UNIVERSITARIAS

Por Jefferson Valdivia

Desde que tengo uso de razón me gustó la política. Me crié en un ambiente donde hablar de política era muy común, tuve como un gran referente a mi abuelo materno Nazario Asenjo (QEPD), quien desde que era muy pequeño me conversaba de política como si fuese una persona de su edad. Eso me ayudó a ser crítico, eso me ayudó a ser analítico, fue aquello lo que me enseño a no ser indiferente a la política, fue aquello lo que me ayudó a entender la necesidad de la política como medio para lograr objetivos,  fue aquello lo que me empujó a estudiar cinco años de mi vida, en la universidad en la cual yo quise estudiar y finalmente, fue en conjunción de todo aquello que me permito escribir unos párrafos con respecto a un tema del cual no puedo ser indiferente, con el perdón y la venia de los “expertos”.

Me puedo dar el gusto de decir, a diferencia de muchos que disparan comentarios, que acabé mi carrera en la universidad en la cual yo quise estudiar, en la universidad que yo elegí desde un inicio y por tanto en la universidad a la que defendí y defenderé en todas sus instancias. Tengo que dejar en claro que el siguiente artículo no funda su idea central en escupir letra a grupos políticos de las universidades, menos de la mía, porque no es mi intención seguir friccionando más aun el bloque estudiantil que tan dañado está.

 

sábado, 25 de octubre de 2014

EN EL RECUERDO

Por Jefferson Valdivia

De pronto Jaime se levantó de la cama, por alguna extraña razón se sentía desanimado, era uno de aquellos fines de semana que solía tener entre amigos y diversión, sin embargo la noche anterior había sido la excepción. La salida con sus amigos le pareció entretenida pero algo por dentro lo hacía sentir medio desanimado, a tal punto que para sorpresa de todos se retiró de la reunión más temprano de lo normal. Aquella noche tuvo problemas para conciliar el sueño, una sensación extraña lo embargaba por dentro y luego de batallar por un par de horas con el silencio, finalmente y a duras penas pudo quedar dormido.

Durante los primeros minutos luego de despertarse, Jaime se la pasó recostado en su cama, no era algo normal en él perder varios minutos recostado, algo extraño estaba sucediendo, pero en realidad lo peor estaba por suceder.

 

domingo, 17 de agosto de 2014

DIA DEL NIÑO

Por Jefferson Valdivia

Hoy se celebra el día del niño y no tuve mejor idea que escribir un poco acerca de aquellos recuerdos que se vienen a mi mente de mi niñez.

Que puedo escribir, lógicamente todas aquellas vivencias que uno guarda con cariño de esa etapa no se podrían resumir en un post. En los años 90 (aunque suene gracioso escribirlo así), pasaba por aquella etapa en la cual todos la viven de diferentes maneras. Me tengo que considerar un afortunado por haber nacido por esos años, ya que la niñez se encontraba en un proceso de transición entre aquellos infantes que aún jugaban en las calles o se entretenían de una manera diferente, a lo que actualmente vemos, un grupo de niños que cada vez aspiran a crecer más rápido y normalmente (no podría generalizar) viven pegados a consolas de video, Smartphone o a juegos online. Aunque entrar a tallar en este tema puede ser polémico, ya que cada uno vive su etapa como mejor le parezca, tengo que afirmar que no tengo nada que envidiar a esta generación.

Aún recuerdo aquellos maravillosos años. Solía estudiar a 3 casas de mi colegio primaria por lo que levantarme para ir a estudiar nunca fue un problema. Tuve una educación exigente entre mis horarios normales de clases y las tardes con las típicas tareas, pero a pesar de eso siempre había tiempo para salir a jugar.

“Jeffer”, escuchaba por mi ventana cuando acababa mi tarea y me alistaba para salir a jugar, asomaba mi cabeza y veía a mis camaradas afuera, esperándome con una pelota para ir a jugar donde podíamos hacerlo, o por lo menos donde no nos botaran los vecinos. Me causa gracia recordar aquella vez que rompimos un vidrio gigante en la casa de una vecina jugando el famoso “mete gol tapa”, en aquel momento recuerdo haber corrido a una velocidad impresionante hasta la otra cuadra con mis amigos, ingenuamente pensando que no se iban a dar cuenta de quienes habían sido (éramos los únicos niños de la cuadra). Resignados todos mirábamos por nuestras ventanas cuando veíamos afuera a nuestros padres juntando el dinero para comprar un nuevo vidrio. O recordar con nostalgia el denominado “cementerio”, una especie de calle ancha que muchas veces usamos como campo de futbol con aquellos famosos arcos de piedra o ladrillos y que fue testigo de innumerables pelotas reventadas cuando un mal disparo las llevaba a la avenida para acto seguido ser aplastadas por los autos. O al famoso vecino de la esquina que cuando jugábamos fuera de su casa de vez en cuando salía con su trinche de acero con la intención de reventar la pelota.

Y ni que hablar de las temporadas de canicas o trompos. Aquellas pequeñas esferas de diferentes colores que solían ser llenadas en botellas con la intención de llevar un mejor orden y control. Habían de diferentes colores y aún recuerdo con nostalgia a las más ambicionadas por todos, las famosas “lecheras” por ser blancas y según todos, de buena suerte. Recuerdo las rodillas negras de todos, cuando luego de horas de intenso juego y de tanto estar arrodillados al suelo para jugar acababan de ese color, sin importarnos nada. Los tiempos de trompo y guaraca, aquella curiosa pieza de madera o de pino que tantas alegrías nos trajo. Los rompe trompo, las cocinas, los quiñes, la “voladita” y un sinnúmero de cosas que uno podía hacer y que nos mantenía muy entretenidos.

Luego de eso se vino la temporada de los famosos “taps”, que también nos tenía de rodillas en el suelo y con dolor de brazo luego de algunas horas de juego intentando voltear aquellos redondos de plástico.

Ya con el tiempo, los juegos y juguetes se fueron sofisticando, pero siempre nos mantenían entretenidos de una manera diferente a la de ahora. Se pusieron de moda los “Bley Bley”, cuya guía y una especie de trompito de metal, giraban y giraban chocando contra el resto con la intención de derribarlo. Luego salieron los “bley bley sacachispa” que hacían más intensas las batallas.

Como resultaba un poco costoso aquellos juguetes, para alivios de nuestros padres creo yo, se puso de moda las cartas de Yu Gi oh, a 10 céntimos cada una y luego por planchas. Al inicio si parecía tener sentido, cartas con puntajes de ataque y defensa que podían “destruir” a las cartas rivales, aunque luego recuerdo que salieron aquellas con puntaje infinito y las barajas cada vez se hacían más grandes.

Ya en la transición de aquella y esta generación, también tengo que decir que fuimos partícipes de los juegos onlinea, pero en menor proporción que ahora. Armando clanes, para jugar el famoso “Counter Strike” o “Half Life” en las cabinas de Felipe. O los juegos de Play Station I o la novedad más reciente para ese entonces y un poco anticuada ahora, el “Game Cube”.

Resulta muy nostálgico seguir escribiendo al respecto, ya que son demasiados recuerdos para plasmarlos en un solo post como puse al inicio, pero espero con esto haber hecho un pequeño reconocimiento a aquella magnífica etapa que puedo decir, viví bien.

sábado, 9 de agosto de 2014

ESTUDIAR ESTÁ AL ALCANCE DE TODOS

Por Jefferson Valdivia

Esta vez dejaré de lado las historias u opiniones que normalmente suelo hacer a través de mi blog, ya que el día de hoy, con información reciente al respecto me decidí a hacer algo diferente, opté por compartir con ustedes algo que creo que es valiosísimo y que no podía quedar solamente conmigo.

Estamos en tiempos donde la información y el conocimiento se han vuelto nuestro principal activo y nuestra principal herramienta si es que queremos llegar a cumplir nuestros objetivos, en tiempos donde cada vez la competencia es más dura y la ambición por saber cada día mas se ha vuelto una realidad para todos.

domingo, 27 de julio de 2014

TE SOÑE

Por Jefferson Valdivia

“Jaime”, mencionaste mi nombre de una manera que me hizo perder la concentración. Miré a mi alrededor, estábamos en aquella cafetería popular de la ciudad, no sabía como había llegado ni en que momento quedé en encontrarme contigo, te había estado evitando por algún tiempo y de pronto estabas sentada frente a mi, me mirabas con extrañeza y me preguntaste si todo estaba bien, asentí tímidamente forzando una sonrisa nerviosa para tratar de no espantar a mi acompañante con mi aparente reacción.